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Historia de Martín Palermo







Mi homenaje a EL ETERNO MARTIN PALERMO!





Martín, es el máximo goleador del fútbol argentino en actividad por campeonatos oficiales de la AFA. 
Es el máximo goleador internacional del Club Boca Juniors, ya que superó la marca de Guillermo Barros Schelotto con quien compartía ese primer lugar. 
Es el máximo goleador del Club Boca Juniors en el profesionalismo ya que supero la marca de Francisco Varallo y esta segundo en la historia general tras Roberto Cherro. 
Consiguió junto a sus compañeros de Boca, 7 títulos a nivel nacional y 7 a nivel internacional.



Distinciones Personales 

Goleador Torneo Apertura 1998. (20 goles en 19 partidos) ... 1998 
“Rey del Fútbol de América”. (Diario “EL País”, Uruguay). 1998 
Mejor Jugador de La Copa Intercontinental. 2000 
Goleador Torneo Clausura 2007. (11 goles en 19 partidos) ... 2007 
Bota de oro de América 2008 

Campeonatos Nacionales 

Nacional B Estudiantes Argentina 1994/1995 
Torneo Apertura Boca Juniors Argentina 1998 
Torneo Clausura Boca Juniors Argentina 1999 
Torneo Apertura Boca Juniors Argentina 2000 
Torneo Apertura Boca Juniors Argentina 2005 
Torneo Clausura Boca Juniors Argentina 2006 
Torneo Apertura Boca Juniors Argentina 2008 
Copas Internacionales 
Copa Libertadores Boca Juniors Argentina 2000 
Copa Intercontinental Boca Juniors Argentina 2000 
Copa Sudamericana Boca Juniors Argentina 2004 
Copa Sudamericana Boca Juniors Argentina 2005 
Recopa Sudamericana Boca Juniors Argentina 2006 
Copa Libertadores Boca Juniors Argentina 2007 
Recopa Sudamericana Boca Juniors Argentina 2008 


ENTERVISTA A MARTIN! (27 de NOVIEMBRE de 2010) 

-¿Sabés dónde estabas hace diez años? 
-Me lo hicieron recordar estos días los hinchas, mis amigos… Pasaron diez años de la Intercontinental, de mis dos goles al Real Madrid… Es algo que no voy a olvidar más y siempre va a ser recordado por todos. 
-¿Te guardaste algo de esa final del mundo? -Tengo la camiseta de Morientes, que es algo muy valioso para mí. En su momento la perdí y luego la recuperé. También tengo la medalla, diarios de Japón. 
-¿Cómo podés perder una camiseta? -En una mudanza, no sé si me la robaron o qué. Pero cayó en manos de un hincha de Boca, yo en una nota dije que la había perdido y se contactaron conmigo para decirme que la habían encontrado. Me pareció raro, no le pregunté cómo le había llegado a las manos, pero vino el pibe, me la dio y yo le regalé mi camiseta deBoca
-Cuando jugabas en España, ¿te recordaban esos dos goles? -Mucha gente. La del Madrid me decía: “Vos nos hiciste dos goles”. Y la del Barcelona me felicitaba: “¡Qué bueno los goles que le hiciste al Madrid!”. Después, también jugué contra el Madrid con el Villarreal y siempre era el recuerdo de ese partido en Japón. Los medios se enfocaban en eso, en mis goles.
-¿Aquel Real Madrid es comparable con éste? -Sí, siempre tiene a las mejores figuras. Era el Dream Team del momento, con Roberto Carlos, Guti, Raúl, Figo, Makelele, todos muy reconocidos. Y nosotros, con el convencimiento que teníamos de conseguir lo que queríamos, le terminamos ganando. 
-¿Con ese Boca te le animabas a cualquiera? -Sí, a cualquiera. Respetando a los rivales. Pero no teníamos miedo de enfrentar a nadie. Era un equipo con capacidad de enfrentar lo difícil y hacerlo fácil. Ante la adversidad, se superaba y revertía el resultado. Cualquier mal momento que el equipo pudiera sufrir, tenías la tranquilidad de que lo podía revertir. 
-Si te comparás con ese jugador de hace diez años, ¿en qué ganaste y en qué perdiste? -Seguramente en lo físico vas perdiendo con los años. No digo que soy rápido ni nunca lo fui, pero hoy me cuesta más sacar ventaja. En aquel momento, recuerdo que en el segundo gol, hice un pique con Geremi y le gané por velocidad y potencia. Si hoy me tirás ese pase largo, no lo corro, o corro y no creo que le pueda ganar. Hoy son más las mañas, sacar ventaja con lo que aprendí con el tiempo. Voy sintiendo los cambios físicos en muchos aspectos. Pero utilizo la experiencia. 
-Fallás menos goles… 
-Trato de no hacer grandes desgastes como antes y sí estar preparado para la situación que me quede, estar con resto, aprovecharla, estar con fuerza para ir al choque con un defensor, ganarle de arriba. Trato de hacer eso, medir el esfuerzo para sacar ventaja en el momento justo. 
-¿En qué más se sienten los 37 años? -En el día después de los partidos. Me cuesta más arrancar la semana, la exigencia de los entrenamientos. Las últimas pretemporadas ya las sufrí más en lo físico, en los dolores, cuando antes me recuperaba y al otro día podía hacer el trabajo sin molestias. También uno tiene que regular para no llegar a una lesión, porque cuesta más recuperarse y volver a estar como antes del problema. 
-Después de los entrenamientos, te vas último del club. ¿Te cuidás más que el resto? -Sí, más en esta instancia. Tienen que estar todos esos cuidados de ir al gimnasio, fortalecerme, masajearme, tratarme con los kinesiólogos ante cualquier cosita para no sentir nada al otro día, para estar todos los domingos con la exigencia necesaria. 
-¿Qué te falta conseguir en tu carrera? -No hay nada puntual. Conseguí todo. Campeonatos locales, internacionales. Pero quiero más. No me conformo con lo que logré. Cada vez que hay algo por jugar, el inicio de un campeonato, lo quiero jugar y ganar. Son desafíos que te ponés en lo individual y grupal. Ganar un campeonato, salir goleador, las mismas sensaciones que tengo desde que empecé. Sintiendo eso, me da como para seguir adelante. 
-¿Qué desafío te propusiste de ahora en más? -En este año de contrato, además de cumplirlo, poder entrar a la Copa Libertadores del año que viene. Eso fue… No una frustración, pero ése era mi deseo. No se dio y ahora hay que apuntar al campeonato, ganarlo y retirarme con un título más. Ese sería un buen cierre. No se dio en junio pasado, porque si veníamos de Sudáfrica con la Copa me hubiera retirado. 
-¿Dejabas si ganaban el Mundial? -Era una buena posibilidad. O haber jugado seis meses y retirarme en diciembre. Pero apunté a un año más y es lo que deseo. 
-Sólo por el gol no te ibas a retirar… 
-No, más allá de todo lo que significó, todo lo que me marcó ese gol y volver a estar con la camiseta de la Selección, siempre te queda un sabor amargo cuando no lográs el objetivo que te propusiste y entonces vas en busca de algo más. En este año de contrato, me propuse conseguir algo. Esa es la idea. Si no, igualmente, me voy a ir con la tranquilidad de que Boca me dio todo y yo traté de darle lo máximo. 
-¿No hay ni una deuda o frustración? -Nada. Jugar un Mundial lo pude cumplir. No hay torneo que me haya quedado sin ganar y eso me da la posibilidad de decir que cumplí con todos los objetivos: salí goleador, hice goles importantes en finales de todo tipo… Me voy con la conciencia tranquila. 
-¿Por qué pensás que te tocaron vivir tantas hazañas y tragedias? -Es parte de la condición de uno, de la vida. En todo lo que uno hace hay cosas buenas y malas. Pero eso te hace fortalecerte, superarte. En esos momentos duros, de adversidad, crecés. Cuando hay muchos que ante eso, quedan en el camino. La vida te pone a prueba. En la profesión, a cada momento hay pruebas, quieras o no, más o menos… Desde un abogado a un periodista, un maestro o un futbolista, todos tenemos pruebas que tenemos que pasar para superarnos y tratar de tomar el camino que queremos. Siempre hay que tratar de cumplir todo lo que deseás para no sentirte frustrado. 
-¿Y cuál es tu mayor satisfacción, entre tantos títulos y goles? -Mi hijo. Verme reflejado en él. Ir a verlo jugar y verme yo en mis comienzos. Es una satisfacción, una emoción muy grande que haya elegido el mismo camino sin haberlo presionado. 
-Entre tantos goles, ¿cuál elegís? -Los dos más importantes son los del Real Madrid. Y como lindos, el de Independiente de mitad de cancha, el de cabeza a Vélez, el de la vuelta después de la lesión con River… Otro lindo fue el tercero a Atlas por la Copa 08, en el que la piqué… Siempre hubo goles que en algún momento me marcaron por algo. Algunos se recuerdan más que otros, pero para mí haber hecho 229 goles con la camiseta de Boca es algo impensando. Era inimaginable que iba a quedar en la historia como el máximo goleador. 
-¿Qué imaginabas cuando llegaste en 1997? -Mucho menos. Esto es una rueda, con muchas ideas y venidas. En 1999 sufrí la primera lesión, pero antes me podría haber ido a la Lazio y no se dio. Me quedé, me recuperé y viví todo lo que viví, gané una Libertadores y la final con el Real. Después me fui a Europa, allá me lesioné y me costó mucho superarlo, por estar afuera. El regreso a la Argentina y a Boca fue la mejor decisión que tomé. Del 2005 a hoy, son cinco años con muchas cosas. Entre la primera etapa y segunda etapa, no hago comparación, son completamente diferentes y con muchos logros. 
-¿Con qué compañeros te quedás de todos los que tuviste en Boca? -Siempre remarco a Guille, por la enemistad que había desde mucho tiempo antes de venir a Boca y luego haber llegado a esta amistad impensada. Después, hice amistades con muchísimos más, como el Pato, Cagna, Schiavi, Migliore… 
-¿Y los rivales? 
-No hice amigos rivales, no tengo relaciones fluidas. Pero siempre que me crucé en algún lado hubo buena onda. Con los de River, de Gimnasia… 
-¿Sentís que te admiran también los rivales? 
-No sé si hay admiración, sí respeto, de los jugadores e hinchas rivales, de los árbitros. Yo valoro mucho, en el final de mi carrera, más allá de los títulos y los récords, haber logrado todo ese respeto. 
-¿Te putean menos que hace diez años? 
-Sí. Existe rivalidad de Boca con todos, es un club al que no quiere nadie y a cualquier cancha que vas, los hinchas te putean, pero se fue revirtiendo y en la calle siento que me respetan. Eso me moviliza. 
-¿Qué es lo bueno y lo malo de ser Palermo? 
-Yo convivo con lo bueno y lo malo, con ser quien soy. A favor, es lo lindo de tener ese reconocimiento, cariño, apoyo, respeto, que la gente venga y me diga: “Me hiciste llorar con ese gol en el Mundial” o “Más allá que seas de Boca, te admiramos”. Y lo malo, no siento que ser quien soy genere algo malo. No vivo rezongando por el reconocimiento del día a día. 
-¿Hay lugares donde no te reconocieron? En algunas vacaciones… 
-Siempre alguno me reconoce. Vas a un hotel afuera y hay uno que trabaja en el hotel, habla español, sabe de fútbol… Pero eso es también lo lindo que me dio el fútbol, ese reconocimiento en todas partes. 
-Si fueras presidente por un día, ¿qué harías? 
-La política no me gusta. 
Pero lo principal es tratar de encaminar a los chicos, con la educación, con las necesidades básicas. Si uno proyecta a partir de los más chicos, el día de mañana las personas se encaminarán para lograr tener un país como uno quiere. Esos chicos van a ser grandes y todos vamos a estar mejor. 
-Muchos chicos quieren ser como vos, ¿vos quién querías ser? 
-Cuando iba a ver a Estudiantes, admiraba a Luis Islas. Yo era alcanzapelotas, me gustaba estar cerca de los jugadores, relacionarme, sacarme una foto. 
Después, empecé a darme cuenta de lo que significaba Diego para el mundo, empecé a ver a jugadores en mi posición, como Batistuta, el Beto Acosta, Gareca… Y ya siendo profesional, a jugadores de Europa como Zamorano en el Real, Van Basten en el Milan, me veo reflejado en Raúl, Inzagui, Henry, Ronaldo, Romario. Jugadores que admiro por el mismo puesto, aunque no tenga las mismas características… 
-¿Sos de engancharte a mirar un programa especial con tus goles? 
-Sí. 
-¿Y qué te sorprende? 
-Nada me sorprende. A veces los veo, miro los que hice en Estudiantes y en Boca, y nada me sorprende. Vivo del gol, el gol es parte de mí. Sí me genera muchas sensaciones por dentro verme haciendo goles. Los veo y recuerdo todos, del primero al último. 
No hay uno que diga: “Uh, de ése no me acordaba”. 
-¿Es posible para Boca repetir lo de los últimos 10 ó 12 años? 
-No lo sé, es empezar de nuevo un proyecto, es generar lo que se generó a partir de la llegada de Carlos (Bianchi), es la elección de jugadores, la formación de un grupo, que haya 11 titulares más un banco de selección. Vos formás un equipo de selección y te va a dar resultados. Seguro. 
-¿Y hoy en qué lugar están de ese proyecto? 
-No podemos pedir todo eso ya mismo. Pero, tranquilamente, un club como Boca lo puede llegar a lograr de nuevo. 
-¿Te gustaría volver a vivir eso como técnico? 
-Sí, pero no pienso en eso ahora, sino en empezar de abajo. Pedir eso de entrada sería mucho. Yo quiero ser técnico, pero decir que quiero dirigir una final como ésa, no. Primero tengo que hacer experiencia. 
La conducción de un grupo no es fácil y llegar a instancias como ésas… Con el tiempo, mi ilusión sí es ser el técnico deBoca, pero no quiero apresurarme. 
-¿No se mueve esa fecha de retiro? 
-Tendría que pasar algo importante, algo que modifique mi forma de pensar sobre lo que ya tengo planificado. 
-Hace algunas semanas se dijo que podías dejar en diciembre… 
-No, no es la idea. Lo hubiera planteado antes de firmar el contrato. Ahora, pase lo que pase, voy a cumplir el año. 
-¿Y Estudiantes? 
-No, ya tomé la decisión de retirarme acá. Sí, algún día, me gustaría dirigirlo. 
-¿Podés firmar que te retirás en junio? 
-No, no puedo firmarlo. 
Pero es más sí que no. 
Cuando yo me decido por algo, tiene que ser así. 
-¿Venís manejando bien el retiro? 
-Hoy lo digo muy abiertamente. El tema es cuando se acerque más la fecha, falte un mes o una semana, llegue el último partido y vea lo que me genera. 
Hoy digo todo así, con facilidad, pero cuando llegue el momento va a ser fuerte. 
Tal vez no me afecte por el convencimiento que tengo hoy, tal vez sí. 
-¿Te vas satisfecho del fútbol? ¿No falta nada? 
-No tengo nada pendiente, algo que diga: “Quiero que pase esto”. El fútbol me dio todo, reprocharle algo al fútbol sería injusto. Lo que me dio, lo que pasé, viví, buenas y malas, no todos lo tienen. En el fútbol son muy pocos los elegidos, los que pueden hacer una carrera como la mía. 
No me falta nada. 

 

Martin en Boca


Luego de disputarse con River la contratación, llegó a Boca en junio de 1997. Comenzó con más dudas que certezas, pero se terminó afianzando y convirtiéndose en ídolo xeneize. Allí fue bicampeón local, campeón de la Copa Libertadores y del Mundo, marcando los dos goles decisivos para quedarse con la Intercontinental. 

Martín no entró a Boca con el pie derecho. Su pase tardó más de un mes en concretarse. Estudiantes no quería desprenderse de él, pero finalmente lo hizo por la suma de 4 millones de dólares. En junio de 1997 dejó el club de sus amores para viajar al equipo más grande de Argentina. Boca lo esperaba en medio de una crisis que se reflejaba en los cinco años sin ganar un campeonato. Tardó en adaptarse y los medios de difusión nacionales empezaron a poner en duda su juego. Todo parecía indicar que iba a terminar como otros tantos delanteros que pasan por Boca sin pena ni gloria. Le criticaban que sólo sabía cabecear. 

EL PRIMER GOL CON LA AZUL Y ORO 
Su primer gol con la camiseta de Boca fue el 30 de septiembre de 1997 en la séptima fecha del torneo Apertura, el rival era Independiente y el arquero Faryd Mondragón. A partir de ese momento Palermo iba a demostrar que no estaba dispuesto a pasar desapercibido por Boca 
La gente de Boca dudaba de la capacidad de Palermo. Era criticado por sus actuaciones y porque no cumplía -según ellos- con la función que tenía, que era hacer goles. 

 

EL BAUTISMO A RIVER 
En la décima fecha del torneo Apertura 97, Boca tenía que enfrentar a su archirrival. El partido contra River era una prueba de fuego para Martín, y, como siempre, respondió con lo que mejor sabe hacer: goles. River se puso en ventaja con gol de Berti. En el segundo tiempo el “Huevo” Toresani empató el partido. A los 22 minutos Martín consiguió el triunfo. En un corner para Boca, se produjeron muchos forcejeos en el área, y en ese instante, Palermo se elevó más alto que todos los demás y con un cabezazo de pique al suelo decretó el gol. Se sacó la camiseta y bajo la lluvia festejó con todos los hinchas, quizás con un poco de bronca acumulada porque las cosas, hasta ese momento, no le había salido como él esperaba. 
 

El Verdugo 
En su poco tiempo jugando para Boca, se puede decir que Martín ya tiene de “hijo” a River. Pero esta paternidad tiene su historia. Jugando para Estudiantes ya le hizo varios goles. Para Boca jugó 11 partidos contra las “gallinas” y les convirtió 8 goles. ¡Impresionante!. 
Por citar un ejemplo de lo que se está afirmando con seguridad podemos citar un partido en particular, jugado por una de las tantas copas de verano, donde Palermo se despachó con tres goles para la holgada victoria de Boca por 3-0 contra su archirrival. El primero a los 15 minutos de la etapa inicial. Luego de un tiro libre que ejecutó Riquelme desde la izquierda, Palermo entró por la derecha, paró la pelota con el pecho, y con un zurdazo certero venció a Burgos, al cual la pelota le pasó por entre las piernas. 
En el segundo tiempo, a los 6 minutos, Palermo recibió otra pelota de Riquelme, y esta vez desde afuera del área despidió un zurdazo ante la salida desesperada de Burgos. A los 27 minutos Palermo le puso el moño a una actuación fantástica. Sobre la izquierda, lejos del arco, tras un saque de Burgos que no pudo dominar Hernán Días, el delantero tomó la pelota, vio al arquero adelantado, patió un zurdazo desde 35 metros aproximadamente que fue camino hacia la red ante el regreso desesperado del guardametas. 
 

La noche inolvidable 
El 24 de mayo de 2000 quedará guardado en la memoria y en el corazón de todos los hinchas Xeneizes, como uno de los días más gloriosos en la historia del club y particularmente como el día de: Martín Palermo. 
Se jugaba la revancha de los cuartos de final de la Copa Libertadores ante River. Boca debía ganar por dos o más goles de ventaja para pasar automáticamente a las semifinales de la Copa (en el encuentro de ida había caído 2 a 1, en el Monumental). Cuando el reloj marcaba 77’ ingresó al campo de juego Martín Palermo, luego de 6 meses de inactividad por la rotura de ligamentos cruzado. En ese momento la Bombonera explotó, menos el sector visitante, que se quedó mudo del miedo que le agarró. La noche no podía ser más perfecta: Apenas ingresó, Riquelme (de penal) puso el partido 2 a 0. Pero eso no era nada a comparación de lo que faltaba venir. A siete minutos del final del encuentro, Palermo recibió la pelota dentro del área rival, giró muy lentamente, ante la mirada atenta de los defensores millonarios, le pegó al balón y lo colocó junto al palo derecho del arquero Bonano...... GOOOOL, 3 a 0 ¡¡¡y a festejar!!! Palermo lloraba de la alegría, la 12 gritaba como nunca, y no era para menos, Boca pasaba a la semifinal de la Copa Libertadores de América y dejaba afuera a River, su eterno rival.. 
Si para ese entonces, Palermo ya era muy querido por todos los boquenses, esa noche, sin lugar a dudas, se metió definitivamente en el corazón de la Mitad Más Uno. 
  

EL BICAMPEONATO Y EL MÁS COTIZADO 
Con la tranquilidad de haber conseguido un campeonato con Boca, el equipo de Carlos Bianchi encaró el torneo Clausura 1999 con mucha tranquilidad. Logró el bicampeonato jugando de gran manera. Palermo ya se había transformado en una pieza fundamental, imprescindible para el funcionamiento del equipo. Logró 12 goles, pero no jugó todos los partidos porque pasó algunas semanas con la Selección Nacional preparándose, sobre la base de amistosos, para la Copa América que se iba a realizar en Paraguay. 
Se convirtió en el jugador más importante del país, su corte de pelo era imitado por todos los chicos y se vendían máscaras con su cara. Empezaron a llegar las ofertas de los clubes más poderosos del mundo, como el Atlético de Madrid, la Lazio o el Milan. Su pase se cotizaba en más de 25 millones de dólares y todo el país copiaba sus festejos y peinados. 
 

Palermo X 100 
Martín Palermo llegó a su gol Nº 100, el 13 de noviembre de 1999, jugando para Boca ante Colón de Santa Fe. Paradójicamente, en ese mismo partido, sufrió una de las lesiones más grave de su carrera: rotura del ligamento cruzado anterior de la pierna derecha. 









LA COPA LIBERTADORES 2000 
Pasaron 22 años desde la última vez que Boca llegó a la cima de América. Veintidós años de gritos ahogados. Pero algún día el triunfo tenía que llegar. Y llegó. El miércoles 21 de Junio del 2000, en el estadio Morumbí, en San Pablo, Boca Juniors derrotó a Palmeiras 4-2 en la serie de penales, y se consagró como el ganador de la Copa Libertadores de América. Una hazaña emocionante e inolvidable. 

Terminó el segundo tiempo, llegaron los penales, Martín pateó el cuarto, todos estaban muy nerviosos, pero El Loco no tuvo problemas y lo convirtió. 

Llegó el último penal de Boca, lo pateó Bermúdez, si lo metía ya éramos campeones, lo metió, todo el país contento, por Boca, todos gritando, en el obelisco, en la bombonera, en todo el país. El capitán corre para abrazarse con sus compañeros. En la media cancha estalla la locura. Samuel, Córdoba y Arruabarrena se abrazan, el mellizo Guillermo revolea una camiseta, Matellán y Moreno se asocian. En la tribuna, los hinchas lloran y ríen, en un sentimiento inexplicable. 

Todos comparten la gloria esperada. Boca se encuentra en lo más alto de América después de 22 años. Martín levanta la Copa, esa copa tan esperada, por la que tanto lucharon, por la que todos deseaban. Martín con su amada Copa Libertadores. Para no olvidar jamás. 
 

LA INTERCONTINENTAL 2000 

Después de ganar la Copa Libertadores de América, Boca va por la Intercontinental. 

Quiere ser el mejor equipo del mundo. El lunes 20 de noviembre, los jugadores partieron hacia Japón, donde se jugará la final. 
Fueron despedidos por casi mil hinchas y en medio del caos y el desorden, el plantel de Bianchi, viajó rumbo a Japón, donde jugará contra el Real Madrid el martes 28. Los 21 jugadores llegarán a Tokio el miércoles 22 y comenzará con tareas de adaptación. 
El plantel de Boca, hizo escala en su viaje. Primero paraban en Brasil, luego en Los Ángeles. Y finalmente llegaron a Japón. 
El partido contra el Real fue durísimo, pero nuestro técnico xeneize supo plantar a nuestro equipo de igual a igual. Era su obra. Por eso, Carlos Bianchi se acercó una vez más al borde de la cancha para vivir de cerca, los últimos instantes del partido, mientras que asus espaldas todos los integrantes del banco de suplentes agitaban frenéticamente sus brazos anunciando el final, la gloria, la locura que se venía como un torrente incontrolable. 
Era el Boca de Bianchi que llegaba a la cúspide. Ese Boca modelado a imagen y semejanza, que ganaban como suelen ganar los equipos de Bianchi, con inteligencia, humildad, solidaridad y hasta con una buena dosis de sufrimiento. 





LAS LESIONES 
En toda su carrera, Martín Palermo sufrió 2 importantes lesiones. La primera de ellas fue el 13 de noviembre de 1999, jugando para Boca. ( en el mismo encuentro que hizo el gol número 100). Ese día, el conjunto Xeneize visitaba a Colón de Santa Fe y Martín se rompe el ligamento cruzado anterior de la pierna derecha. Estuvo inactivo por espacio de seis meses, regresó en el inolvidable triunfo 3 a 0 ante River, por los cuartos de final de la Copa Libertadores de América, donde encima hizo el último gol (ver La Noche Inolvidable). La segunda lesión importante fue jugando para el Villarreal de España, el 29 de noviembre de 2001. Se produjo cuando estaba festejaba un gol y un muro, que separaba la tribuna con el campo de juego, se le cayó en la pierna y le provocó doble fractura de tibia y peroné. Estuvo inactivo más de 4 meses. 
 



SU PASO POR EL VILLARREAL Y LA ACTUALIDAD DEL GOLEADOR 
En Villarreal (España):Jugó 39 partidos y anotó 18 goles. 
A principios de 2001, Martín, pasó al fútbol español como el fichaje 'bomba' del Villarreal, un equipo modesto que buscaba un salto de calidad con la contratación del argentino. 
Su debut oficial fue frente al Deportivo Alavés, con una victoria por 2-0. Palermo no pudo anotar, pero marcó la asistencia en el primer gol y le cometieron dos claros penales, que no fueron sancionados por el árbitro. 
En su primera temporada, disputó diecisiete partidos de Liga y marcó seis goles, un porcentaje anotador satisfactorio y muy prometedor para el torneo siguiente, en el que el jugador podría hacer la pretemporada con el equipo y culminar su adaptación al fútbol europeo. 
El arranque del campeonato liguero de la temporada 01-02 parecía confirmar esta predicción cuando "El Loco" marcó tres goles, en los cinco primeros partidos. 
Sin embargo, la mala fortuna se cebó sobre él. Tras unos partidos sin convertir, se reencontró con el gol en el torneo de la Copa del Rey, ante el Levante, y durante la celebración del tanto junto a los seguidores del equipo, la avalancha de éstos provocó la caída de un pequeño muro de ladrillos sobre la rodilla del futbolista, lo que lo mantuvo algo más de cuatro meses inactivo. 
El argentino afrontaba su segunda lesión grave en menos de tres años (ver Las Lesiones) e hizo gala de un gran coraje para sobrepasar los malos momentos, lo que le permitió reaparecer en el tramo final del campeonato de Liga, disputar cuatro partidos y marcar en la penúltima jornada un gol, que junto al de su compatriota Arruabarrena, le permitió al Villarreal asegurarse la permanencia en la Primera División. Sus estadísticas en esta campaña ofrecieron un balance de 20 partidos, entre Liga y Copa, en los que anotó siete goles, cinco en el torneo de la regularidad y dos en el copero. 
En la última temporada en el Villarreal (2002/2003) su rendimiento estuvo muy por debajo de lo esperado. Las lesiones, la falta de acoplamiento al sistema táctico del equipo y, sobre todo, la ausencia de efectividad goleadora provocaron, no sólo que perdiera en el último tramo del campeonato la titularidad, sino el desinterés del club por mantenerlo dentro del plantel, por tal motivo, Palermo llegó a un acuerdo con los directivos del Villarreal y el 20 de agosto de 2003 se desvinculó definitivamente de la institución.. Un día después, para sorpresa de muchos, "El Loco" fue presentado en el estadio Manuel Ruíz de Lopera como nuevo jugador del Real Betis, también de España. Las cosas no le fueron muy binen (un gol en 12 partidos) y se fue al Alavés (Segunda División), ahí tuvo un mejor rendimiento futbolístico pero no anduvo derecho con el arco (dos goles en 12 partidos). 
Ahí finalizó su experiencia europea y decidió volver al club que lo llevó a la fama y donde pasó los momentos más felices de su vida: BOCA JUNIORS. 
 
 


El regreso a Boca Juniors 

A mediados de 2004 Palermo regresó a la Argentina para jugar en Boca Juniors. Su primer partido fue el 15 de agosto por el Torneo Apertura contra Lanús, en un empate 0-0 donde se fue expulsado. 
Pese a eso Martín siguió como titular y logró su primer gol el 29 de agosto contra Racing Club, donde marcó un doblete que sirvió para una victoria por 2-1. Su club no logró el torneo local, aunque si obtuvo la Copa Sudamericana. En dicho torneo le convirtió un tanto a San Lorenzo de Almagro en el partido de vuelta de los cuartos de final con el que su equipo ganó 2-1 y obligó a una definición por penales, donde su club finalmente salió ganador. También hizo un gol en el partido de vuelta de la final contra el Club Bolívar, en la victoria por 2-0, que resultó también ser su gol Nº 100 con los "Xeneizes". 
 


El primer semestre de 2005 no fue positivo para Palermo ni para el club, ya que en el Torneo Clausura quedó décimoquinto, jugó 12 partidos y señaló 6 goles. También quedó eliminado en cuartos de final de la Copa Libertadores con Chivas de Guadalajara, torneo en que jugó 9 encuentros e hizo 6 goles. Con la llegada de Alfio Basile a la dirección técnica, Boca consiguió los 3 títulos a disputarse en la segunda mitad del año (Recopa Sudamericana, Torneo Apertura y Copa Sudamericana). Palermo hizo un gol en el partido de vuelta de la final de la Copa Sudamericana contra Pumas de la UNAM. El encuentro finalizó 1-1 y su club lo ganó en la definición por penales. 
En el 2006 obtuvo el Torneo Clausura y la Recopa Sudamericana. En el torneo doméstico le marcó un gol a River Plate de penal en el empate 1-1. También le convirtió un gol a Independiente, en la victoria por 2-0, que lo consagró campeón del torneo. Terminó anotando 11 goles en 19 partidos. Por el torneo internacional jugó los dos partidos contra San Pablo de Brasil, marcando un gol en el partido de vuelta que finalizó 2-2. En el Torneo Apertura tuvo una lesión que demandó un mes de inactividad. En dicho torneo marcó 11 goles en 16 encuentros disputados. 
En el 2007 Boca ganó la Copa Libertadores de América, donde marcó 4 goles. 

 

En el torneo local Boca no lograría salir campeón, aunque Martín se convirtió en el goleador del campeonato con 11 goles en 16 encuentros. Entre ellos se destaca un gol de mitad de cancha a Independiente, un triplete a Estudiantes de La Plata y los 4 goles logrados ante Gimnasia de La Plata. 
 


En la Copa Sudamericana quedó eliminado con São Paulo a pesar de haberle convertido 2 goles en el primer partido, que sirvió para una victoria por 2-1. En el Torneo Apertura marcó 13 goles en 19 partidos, en los que se destaca sus cuatro goles a Banfield. 
 

En el 2008 Boca quedó segundo en el Torneo Clausura. En dicho torneo marcó su gol Nº 180 en el club, alcanzando la marca de Francisco Varallo como máximo goleador del club en la era profesional, aunque luego se supo que Varallo marcó 14 goles más en copas locales. En la Copa Libertadores le marcó 3 goles al Atlas de Guadalajara en cuartos de final, aunque luego fue eliminado en semifinales por el Fluminense de Brasil, donde también marcó un gol. El 24 de agosto, en un partido contra el Club Atlético Lanús por el Torneo Apertura 2008, Martín Palermo vuelve a romperse los ligamentos interno y cruzado de la rodilla derecha (la misma que se había lesionado en 1999) en una jugada desafortunada, que lo dejó sin jugar durante 6 meses.En ese torneo su club se consagró campeón. 
Se recuperó y volvió a jugar el 13 de febrero de 2009 en una derrota contra Newell's Old Boys por el Torneo Clausura 2009. En dicho torneo marcó 7 goles en 15 partidos jugados, en el que se destaca el hecho ante CA Huracán que significó su tanto Nº 195 en el club, pasando la marca de Francisco Varallo como máximo goleador del club en el profesionalismo. También le marcó un gol a River Plate en el empate 1-1. Disputó la Copa Libertadores 2009, donde su club fue eliminado en octavos de final y donde jugó 7 partidos y marcó 5 goles. En ese certamen logró alcanzar los 200 goles en el club ante Deportivo Táchira por la fase de grupos. En la segunda mitad del año, el club volvió a tener una mala campaña en el Torneo Apertura, quedando en la mitad de la tabla. El 4 de octubre de 2009 convirtió un tanto ante Vélez Sársfield que constituyó un Record Guinness del gol de cabeza de mayor distancia en el mundo (38,9 metros de distancia). Este gol fue considerado como "El mejor gol de cabeza de la historia" en una encuesta realizada por el diario Marca. 
 

Le volvió a convertir un tanto a River Plate en el empate 1-1, siendo el jugador "Xeneize" que más goles le marcó a ese club (contando también amistosos), y dos goles a Banfield en la última fecha, club que salió campeón en esa competencia. 

En el Torneo Clausura 2010 convirtió 10 goles en 19 encuentros disputados. Entre ellos se destaca el concretado el 2 de marzo ante Vélez Sársfield (empate 4-4) que significó su gol Nº 218 en el club, alcanzando a Roberto Cherro como el máximo goleador de la historia de Boca Juniors. 


El 12 de abril le marcó dos goles a Arsenal de Sarandí (victoria por 4-0) que lo colocó como único máximo goleador de la historia del club, superando al antes mencionado Roberto Cherro.5 También le marcó un gol a San Lorenzo de Almagro, liquidando el partido al marcar el segundo gol, y otro a Independiente, marcando la victoria de su equipo por 2-1 que finalmente terminó 3-2. Terminó siendo el goleador del equipo en el torneo. En julio de 2010 renovó su vínculo contractual con el club BocaJuniors por una temporada más y anunciando que será su último año como futbolista profesional.128 Juega su último superclásico el 15 de Mayo ante River Plate, anotando el segundo gol, de cabeza. 

 
 




Martin en la seleccion


Palermo ha sido internacional con la Selección argentina en 15 partidos marcando 9 goles (0,6 de promedio). De los cuales 7 partidos fueron en torneos marcando 5 goles (0,71 de promedio) y 8 partidos fueron amistosos marcando 4 goles (0,5 de promedio). 
Debutó el 3 de febrero de 1999 en un partido amistoso contra Venezuela, siendo convocado en el inicio del ciclo de Marcelo Bielsa como entrenador. El partido terminó con victoria argentina por 2-0. Posteriormente jugó ante México, el 10 de febrero, y Lituania, el 26 de junio, en otros dos amistosos.129 
Luego fue convocado a jugar la Copa América 1999 disputada en Paraguay donde, a pesar de marcar 3 goles (dos a Ecuador y uno a Uruguay) en 4 partidos (siendo el goleador del equipo en la competición), quedó marcado por el récord Guiness negativo de malograr tres penales en un mismo encuentro ante Colombia, que finalizó con derrota por 3-0.27 
En el 2008, el entrenador Alfio Basile tuvo pensado convocarlo para los partidos contra Paraguay y Perú pero una lesión en la rodilla derecha obligó a Basile a no convocarlo.130 
El 1 de septiembre de 2009 volvió a ser convocado por el entrenador Diego Armando Maradona para los partidos contra Brasil y Paraguay por la clasificación a la Copa Mundial de Fútbol de 2010.131 Palermo tuvo la posibilidad de jugar contra Paraguay en la derrota por 1-0, entrando a los 59 minutos del partido.132 
El 30 de septiembre participó de un partido amistoso contra Ghana, en el cual marcó los dos goles en la victoria por 2-0 de Argentina.133 
Volvió a ser convocado para las eliminatorias para los partidos contra Perú y Uruguay.134 Solo jugó contra el primero de ellos, entrando en el inicio del complemento, donde marcó un gol sobre el final del partido y le dio la victoria a la Selección Argentina por 2-1.135 
Luego de aquel partido ante Perú, siguió siendo convocado para diferentes amistosos: contra Costa Rica, el 26 de enero, en la victoria por 3-2;136 contra Jamaica, el 10 de febrero, donde marcó un gol en la victoria por 2-1;137 contra Haití, el 5 de mayo, donde volvió a marcar un gol en la victoria por 4-0;138 y contra Canadá, el 24 de mayo, en la victoria por 5-0.139 
Fue seleccionado por el entrenador Diego Armando Maradona para disputar el Mundial de Sudáfrica 2010, siendo el primero en su carrera.140 Su debut se produjo ante Grecia, entrando en reemplazo de Diego Milito a los 80 minutos del partido. A los 89 minutos, marcó un gol, sellando la victoria de su selección por 2-0,141 rompiendo, al mismo tiempo, una racha de 80 años sin que ningún jugador perteneciente a Boca Juniors haya podido convertir para Argentina en un Mundial. El primero, y único hasta ese momento, lo había hecho Mario Evaristo, en el de Uruguay de 1930. 
Con esa conquista se convirtió en el mundialista argentino más longevo en marcar un gol, superando a Diego Armando Maradona que con 33 años le anotó justamente al mismo rival, en Estados Unidos 1994.142 





Palermo es un sentimiento. Pero, ¿Cuál es el secreto de Martín? ¿Qué tiene de especial este hombre que con un gol es capaz de hacer llorar a todos los argentinos? ¿Dónde está esa sensibilidad especial que vincula a un grandote buenazo de casi 37 años con las multitudes que se emocionan como si Palermo fuera su hermano o su hijo? Se puede arriesgar que la explicación hay que buscarla más allá del fútbol. No alcanza con decir que lleva 292 alaridos de gol. Ni que es el debutante más veterano y goleador del mundial. Esas son estadísticas. Números fríos. Tablas de posiciones de la vida profesional. Hay algo mas humano que conmueve a la gente. Hay una mezcla extraña y maravillosa de sangre, piel, pasión e identificación que nos sacudió ayer a todos. 
Es otra cosa que tiene que ver con los latidos del corazón, con la humedad que nace en el alma y se expresa en las miradas. ¿Cuáles son las cosas que vienen a nuestra mente cuando Palermo hace que la pelota sea un vínculo eterno entre su botín y la red del arco contrario? ¿Qué fotografías felices y terribles se proyectan en nuestra cabeza? Aquella lluvia bíblica que lo baño de épica con el gol a Perú que nos permitió estar en donde estamos y que lo hizo mas monumental en el Monumental? El zapatazo de mitad de cancha. El gol con los ligamentos rotos. El que le hizo a River con esa media vuelta eterna. El cabezazo de gol más lejano que se haya convertido jamás. Su nobleza de jugador torpe y de tipo querido por todos. 
¿Usted vió el abrazo que le dio Diego? ¿Y la alegría que tenía Messi cuando se colgó de su humanidad? ¿Y el encuentro después de tantos desencuentros con la Bruja Verón? ¿Cuál es el misterio de ese Palermo que hizo llorar a todo un pueblo? Su vocación por el esfuerzo para superar todas las zancadillas que la vida le puso en el camino. Esa cultura del sacrificio y de no darse por vencido ni aún vencido. Ni siquiera cuando erró tres penales con esa camiseta abanderada. Esa actitud quijotesca de guerrero capaz de ir contra los molinos de viento. Esa capacidad para superar todas las adversidades. Aún la más desgarradora de todas, ese maldito destino que le arranco la vida a su hijito Stefano y que el recuerda besando su nombre tatuado en el brazo cada vez que se conecta con el delirio de los estadios. Ayer no pude aguantar mis lágrimas cuando dijo que ese angelito lo había ayudado desde arriba. Y en las tribunas estaban sus viejos que recién habían llegado. Justo para verlo treparse al olimpo con otros dioses no solamente griegos. Carlos y María Juana que lo aman hasta el infinito. Gringos laburantes que se ponen mas colorados que nunca cada vez que gritan “Pa-ler-mo” y la madre dice por lo bajo “Hi-ji-to”. 
Era conmovedor ver a su hermano Gabriel, tan parecido y tan diferente y a su hijito Ryduan tan Martín y tan Palermo. Lloraba la familia en esa platea, lloraba Martín en la cancha. Lloraba el país en todas las tribunas de la tele y de la vida. Otra vez Martín se trepaba a la leyenda. Luchando sin perder la ternura jamás. Capaz de levantar milagros con la punta de su botín y agitando los colores nacionales. “Fue como si todos los argentinos hubieran hecho el gol conmigo”, dijo mas tarde.”Todos mis compañeros me abrazaban como si el gol hubiera sido de ellos”, fue su conclusión. Y fue rigurosamente cierto. Todos fuimos Palermo. Palermo mas diez. Palermo mas 35 millones. Todos metimos ese derechazo certero. Todos gritamos con él. Con ese San Martín de la Tenacidad. Con ese Palermo sensible. Martín Fierro. Martín Palermo. 

LA HISTORIA






DEDICATORIA






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